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Abolición de la esclavitud
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La libertad de los esclavos y de las Antillas en la
“La abolición de la esclavitud en Puerto Rico”
de Eugenio María de Hostos

El 22 de mayo de 1873, se proclama la abolición de la esclavitud en Puerto Rico.  La ley de abolición que se decreta contiene ocho  cláusulas  que en realidad no permiten la abolición inmediata sino más bien que los esclavos permanecieran como esclavos por un mínimo de tres años más.  En el ensayo “La abolición de la esclavitud en Puerto Rico” (1873), el autor Eugenio María de Hostos pedía la abolición inmediata de los esclavos.  En Puerto Rico: sus luchas emancipadoras, Delgado Pasapera comenta que a Hostos, pensador y moralista ante todo, no le parecía coherente pensar en política sin pensar en la moral, pues  “Política sin ética era para él indignidad”(284).  En efecto, en el ensayo de Hostos, se puede ver como a través de su moral  pide libertad inmediata para los esclavos, también aboga por la libertad de Puerto Rico y condena la tiranía del colonialismo al que está sometida la isla.  Incluso, el autor propone como un ideal la unión de todos los países caribeños de habla hispana. En mi trabajo me propongo demostrar cómo Hostos, hombre de moral, en su ensayo sobre la abolición de la esclavitud demanda la libertad inmediata de los esclavos de la isla, pero a la vez muestra cómo la libertad de los esclavos también representaba para él, la libertad de la isla de Puerto Rico.  
 La abolición de la esclavitud y la independencia de las islas del Caribe fueron una de las tantas luchas en las que Hostos participó.  En el 1868, ante la Junta Revolucionaria Superior, Hostos demanda la libertad de vientre inmediata y la ley se puso en vigor inmediatamente.  Hostos también fija un plazo para la abolición de la esclavitud con o sin indemnización. (Díaz Soler, 290-291).  Como hombre de altos principios morales, a Hostos le lastimaba la injusticia colonial.  La moral y sensibilidad del autor están marcadas en toda su obra.  Se pueden ver algunos ejemplos en su ensayo sobre la abolición de la esclavitud.
 En este ensayo, Hostos se muestra completamente indignado ante la actitud de España que se muestra como héroe al pasar la ley de abolición de la esclavitud, cuando en realidad  no era una ley de abolición inmediata y los esclavos seguirían sin libertad.  El autor denuncia la ley pasada como una “mentira inicua”, y nos muestra ese tipo de inmoralidad como una “epidemia” que se esparcía por todos lados: “Con uno solo que me acompañe a condenar esa mentira inicua me daré por satisfecho.  En tiempos de epidemia, la salud de uno solo nos alienta” (p. 1).  La epidemia a la que se refiere Hostos no es un mal de salud física, sino a la falta de principios morales que según el autor era como una plaga en la humanidad:
  “La moralidad es, en las ideas como en los actos, una forma
   de virilidad nada más, i la simple existencia de la repulsiva
   inmoralidad intelectual que domina en Europa i en América
   demuestra hasta qué punto de decrepitud, lógica allí, temprana
   aquí, hemos llegado” (p.1)

Dentro de la moral de Hostos no había espacio para la esclavitud.  La ley recientemente proclamada no les otorgaba la libertad inmediata a los esclavos, más bien hacía de la esclavitud una institución: “I se le llama lei de abolición lo que, en vez de acatar la justicia, la igualdad, i la libertad del trabajo, consagra una injusticia, sanciona la desigualdad, legaliza la esclavitud” (Hostos, p. 7).
 La libertad de los esclavos no era el único punto inquietante para Hostos.  El autor también condenaba las injusticias coloniales.  La indemnización a los dueños de esclavos, especialmente a los españoles residentes en la isla, le parecía una obvia “brutalidad”.  “En que derecho i en que moral pueden fundarse el privilegio i el premio que se les otorga al concederles un beneficio del 25 por ciento como compensación de una pérdida que ellos mismos, por la brutalidad i la inhumanidad de su conducta provocaron” (p. 6).  El autor comienza su ensayo revelando unas estadísticas sobre la población de la isla y como estas cifras demuestran un aumento en la población y en el trabajo libre.  Hostos indica que estos aumentos son hechos difíciles de creer en la isla a causa del sistema colonial en el que vive.  “El primer hecho es portentoso: dado el sistema colonial, en ninguna parte más coercitivo que en la isla de Puerto Rico…”(p. 1).  Luego el autor pasa a decir como la metrópoli tenía olvidada a aquella pequeña isla y como la esclavitud era una de sus instituciones favoritas.  
 Para Hostos este sistema represivo que no sólo institucionalizaba la esclavitud, sino que además no permitía el avance del puertorriqueño ni de su isla; constituía en una injusticia colonial y debía ser eliminada de inmediato con la libertad de la isla. Mientras el autor abogaba por la libertad de los esclavos, también abogaba por la libertad de su isla y  de los puertorriqueños a quienes consideraba encerrados en:  “la cárcel de su isla, en la inquisición de su gobierno colonial”  (p. 2).  Hostos pasa a ensalzar la moral de los puertorriqueños y como éstos, con o sin ley de abolición comenzaron a poner en libertad a los esclavos ellos mismos, gracias al “espíritu abolicionista de la isla”(p. 4).  El autor menciona la sociedad secreta que compraba la libertad de los esclavos recién nacidos y cómo los miembros de esta sociedad fueron perseguidos y hasta encarcelados.  También explica como los dueños de esclavos, al ver la necesidad de trabajo fueron creando jornales para sus esclavos.  Estos jornales fueron aumentando según se iba viendo su productividad:
 “De aquí se produjo insensiblemente un hecho que fue lentamente
  labrando en el ánimo de todos los criollos.  Aquellos siervos que 
   no habían hasta entonces servido para otro fin que el de bestia de 
  carga en las haciendas o el de autómatas en los oficios del hogar, servían
  para redimir la indigencia a una familia o para contribuir al bienestar de 
  ella.  Habían sido un capital inerte; se convertían en un capital activo.” (p. 4)

Hostos cataloga a los puertorriqueños como emancipadores amantes de la libertad y por ende, amantes de su propia libertad, la cual era necesaria para continuar de alguna manera con el progreso de la isla, pues, nos dice Hostos,  “no había en 1867 un solo puertorriqueño que no fuese abolicionista”(p. 3).  Los españoles y su presencia eran en la isla el mayor impedimento hacia el progreso;  Hostos veía a su pueblo puertorriqueño capaz de hacer por sí mismo: “I si hubo muchos habitantes de la isla que condenaran a Ruiz, a Acosta i a Quiñones por haber pedido la abolición inmediata de la esclavitud, no fueron nativos de la isla: eran españoles” (p. 3) (la negrita es mía).  Para el autor la abolición de la esclavitud era inevitable y necesaria, pero detrás de esta y muy cerca venía la emancipación de la isla del colonialismo de España:  “Para éstos, como para todos los gobiernos de España, la emancipación de la esclavitud significaba emancipación de las Antillas” (p. 4).
 La esclavitud de los humanos era un hecho que no tenía cabida en la mentalidad de Hostos.  La libertad era uno de sus principales ideales.  De ahí su ardua labor por la emancipación de los esclavos de la isla.  Pero la libertad para Hostos, no era solamente la libertad de los esclavos sino que, como propone en su ensayo, la libertad de la isla del colonialismo español.  Hostos percibía el progreso del puertorriqueño a través de la libertad: libertad de esclavos y de España.  Los esclavos negros no eran los únicos que no poseían libertad, Puerto Rico, también estaba esclavizada bajo las injusticias coloniales.  La libertad de los esclavos se pudo conseguir con el tiempo y el esfuerzo de los abolicionistas, pero el esfuerzo de los independentistas, como Hostos, no consiguieron liberar a Puerto Rico del sistema colonial.

Obras citadas

  • Delgado Pasapera, Germán.  Puerto Rico: sus luchas emancipadoras. Río Piedras: Editorial Cultural, 1984.
  • Díaz Soler, Luis.  Historia de la esclavitud negra en Puerto Rico.  Río Piedras:  Editorial Universitaria,1981.
  • Hostos, Eugenio María de.  “La abolición de la esclavitud en Puerto Rico”. El ferrocarril, Año XVIII. No 6, 475. Santiago de Chile. Viernes 20 de Junio http://www.members.tripod/soniaruiz.Hostos/id24_m.htm

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